Notar que de repente se oye mucho menos por un oído puede confundirse con un tapón de cera, una congestión o una sensación pasajera de oído taponado. Sin embargo, cuando la bajada de audición aparece en pocas horas o en un máximo de varios días, también puede tratarse de una hipoacusia súbita y necesita valoración médica urgente.
No es recomendable esperar para comprobar si mejora por sí sola. El tiempo transcurrido hasta el diagnóstico y el inicio del tratamiento puede influir en la recuperación.
Lo más importante: si has perdido audición repentinamente en uno o ambos oídos, solicita atención médica urgente. Aunque parezca un tapón, no conviene retrasar la valoración esperando varios días.
¿Qué es la hipoacusia súbita?
Es una pérdida auditiva neurosensorial que se desarrolla rápidamente, normalmente en un solo oído. La Sociedad Española de Otorrinolaringología considera como referencia una disminución superior a 30 decibelios en tres frecuencias consecutivas, instaurada en menos de 72 horas.
En muchos casos no se identifica una causa concreta. Por eso, la exploración médica y las pruebas auditivas son necesarias para distinguirla de problemas del oído externo o medio y decidir el tratamiento adecuado.
Síntomas que pueden acompañarla
La pérdida puede notarse al despertar, al hablar por teléfono o al tapar el oído que escucha mejor. Además de la bajada de audición, pueden aparecer:
- Sensación de presión, plenitud u oído taponado.
- Un pitido o zumbido que antes no estaba presente.
- Sonidos distorsionados o dificultad repentina para entender las palabras.
- Mareo, inestabilidad o vértigo.
Estos síntomas no confirman por sí solos una sordera súbita, pero justifican una valoración rápida. Si también existe debilidad facial, alteración de la sensibilidad, dificultad para hablar, dolor de cabeza intenso u otros síntomas neurológicos, debe acudirse a urgencias inmediatamente.
¿Puede ser solamente un tapón de cera?
Sí, un tapón, una infección o la presencia de líquido en el oído medio también pueden producir una bajada de audición y sensación de taponamiento. El problema es que desde casa no siempre resulta posible distinguir estas causas de una alteración del oído interno.
La otoscopia permite comprobar si existe una obstrucción visible, pero una pérdida repentina no debe atribuirse automáticamente a la cera. Tampoco conviene introducir bastoncillos, realizar lavados caseros ni utilizar gotas sin saber si están indicadas.
Qué hacer si notas una pérdida repentina
- Anota cuándo comenzó y si apareció de golpe o fue empeorando durante varias horas.
- Solicita valoración médica urgente en Atención Primaria, urgencias u otorrinolaringología.
- No te automediques. Los tratamientos deben ser prescritos después de valorar el caso y las posibles contraindicaciones.
- Explica los síntomas asociados: acúfenos, vértigo, presión, dolor, secreción o signos neurológicos.
La evaluación puede incluir otoscopia, audiometría tonal y verbal y timpanometría. Si se confirma una hipoacusia neurosensorial súbita, el otorrino decidirá las pruebas complementarias y el tratamiento.
¿Qué ocurre después del tratamiento?
La evolución es diferente en cada persona. Algunas recuperan toda o parte de la audición, mientras que en otros casos puede quedar una pérdida permanente. Las audiometrías de seguimiento permiten comprobar la evolución y valorar las necesidades posteriores.
Cuando queda una secuela auditiva estable, pueden estudiarse soluciones de rehabilitación como los audífonos. Esta valoración debe realizarse después de la atención médica y teniendo en cuenta la audición del otro oído, la comprensión del habla y las necesidades cotidianas.
También puedes consultar nuestra información sobre la pérdida auditiva producida por ruido y las señales habituales de una pérdida auditiva progresiva.
Valoración auditiva y seguimiento en Málaga
En Aude Centro Auditivo podemos realizar pruebas auditivas y colaborar en el seguimiento una vez atendida la urgencia médica. Una pérdida repentina debe ser valorada primero por un profesional sanitario.
Estamos en Avenida de los Guindos, 29, junto al Parque del Oeste.


